El usted es para ancianos
Yalena Ortíz
Aquellos tiempos en los que a las personas adultas se le guardaba cierto grado de respeto utilizando una simple palabra como “usted”, al parecer pasaron a la historia.
El pronombre se empleaba como tratamiento de cortesía, respeto o distanciamiento entre jóvenes y personas mayores. Recuerdo que era pecado mortal, incluso merecedor de castigo, el que un hijo, sobrino, vecino o cualquier niño, adolescente e, incluso, adulto, se refiriera a una persona mayor de “tú”.
Ahora, es común escuchar en la calle a las personas dirigirse a sus mayores como “tía” o “tío” con tanta confianza, que juraría en verdad son familia.
Los hijos les hablan a sus padres como iguales, incluso los llaman por su nombre de pila, como si no existiera una diferencia de edad, respecto y experiencia.
Muchos piensan que esta forma de expresión es el resultado de un mayor acercamiento entre padres e hijos, pero qué pasa si llega el momento de reprender y esta se vuelve en contra.
No podemos culpar a los jóvenes por este tipo de comportamiento, ya que la conducta se aprende en casa con la debida dirección de los padres y el ejemplo que les puedan dar.
Recuerdo claramente escuchar a mi madre decir ¿cómo me dijiste?, cuando alguno le respondía de esa manera tan informal, lo que se traducía en una rápida disculpa y corrección de la frase.
Si a nuestros superiores en el trabajo y personalidades les mostramos admiración y cortesía con este tratamiento, por qué nuestra progenitora, padre, tíos o personas mayores no merecen la misma cortesía.
Dónde quedaron los sustantivos tía (o), padrino(o), abuela(o), señor (a), seré solo yo la que considera la ausencia de esas simples palabras una falta de respeto y de consideración.
Si es así prefiero el tiempo jurásico, seguiré refiriéndome a mi madre de usted, exigiré que mis sobrinos me digan tía y me traten con la cortesía que merezco; ellos y yo no somos iguales.
Les enseñaré a comportarse ante la sociedad y representen de la mejor manera a la familia a la que pertenecen.
*Periodista de Metro Libre.