Opinión

¿Es adecuado hablar de cerrar Cobre Panamá?

02 de octubre de 2026

En estos días se ha hablado mucho de un “cierre ordenado” de Cobre Panamá y también se ha repetido la expresión “abrir para cerrar”. Creo que antes de utilizar estos términos debemos explicar de manera sencilla qué significa realmente cerrar una mina.

Todo proyecto minero responsable debe contar con un Plan de Cierre desde su diseño. Cobre Panamá no es la excepción. Su Estudio de Impacto Ambiental Categoría III ya contemplaba un Plan de Cierre, porque en la minería moderna el cierre no comienza cuando se extrae la última tonelada de mineral: se planifica desde antes de iniciar operaciones y se va actualizando y ejecutando progresivamente durante la vida de la mina.

Cerrar una mina tampoco significa apagar los equipos, colocar un candado y abandonar el lugar.

Es un proceso técnico que puede tomar muchos años. Implica rehabilitar las áreas intervenidas, manejar adecuadamente las aguas, estabilizar tajos, depósitos y otras infraestructuras, revegetar, monitorear las condiciones ambientales y garantizar posteriormente que el sitio permanezca física y ambientalmente estable.

Por eso considero importante diferenciar una expresión política de un concepto técnico. “Abrir para cerrar” puede ser una frase fácil de comunicar, pero no es un término técnico minero. En un tema tan importante para el país debemos ser serios y respetuosos con la población. Eso significa hablar con la verdad, explicar lo que técnicamente corresponde y no simplemente decir lo que algunos quieren escuchar. La población merece escuchar lo que se debe hacer, aunque algunas veces no sea lo más fácil de decir.

Lo correcto sería hablar de establecer las condiciones necesarias para ejecutar de manera segura, progresiva y fiscalizada un Plan de Cierre actualizado hasta cumplir todos sus objetivos. Y si para hacerlo correctamente se requiere reactivar determinadas operaciones, esto debe analizarse técnicamente y bajo una estricta supervisión del Estado.

También debemos responder una pregunta fundamental: ¿quién paga el cierre?

Un Plan de Cierre cuesta dinero. Requiere trabajadores, especialistas, maquinaria, mantenimiento, obras ambientales y monitoreo durante años. Normalmente, esos recursos deben ser previstos y generados durante la vida operativa del proyecto.

Por eso, si se plantea que Cobre Panamá tenga un cierre autofinanciado y que no represente un costo para el Estado panameño, necesariamente debe existir una fuente real, suficiente y verificable de recursos para financiarlo.

Panamá tiene que discutir este tema con información y criterios técnicos, ambientales y económicos, no solamente con consignas.

Creo en una minería moderna, responsable y correctamente fiscalizada. Nuestros recursos minerales pueden convertirse en desarrollo, empleo y oportunidades para las futuras generaciones, pero eso exige hacer las cosas bien desde el inicio de una operación hasta el último día de su cierre.

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