Opinión

Fútbol que duele

01 de agosto de 2019

Aquilino Ortega Luna

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Los panameños vivimos otra exhibición más de fútbol de potrero, el miércoles pasado, de una selección “más comprometida con no perder, que con ganar”, y cuyos resultados responden más a un “milagro del cielo”, que al “fútbol champagne”, que atinadamente canta el colega Remón. Un partido más aburrido que un “culebrón” venezolano de 1990, al punto que permitía ir, en sus contantes interrupciones, por un “hot dog” y una soda, de una grada a la otra, sin perderte ninguna jugada de antología. Panamá frente a Venezuela nos dejó pocas enseñanzas y muchas decepciones. La primera, si el partido no se juega a final de quincena, el estadio se llena solo de mosquitos, y que el fanático circunstancial, brilla por su ausencia. La segunda y más importante, que tenemos grandes jugadores, pero no un equipo para presumir ni mucho menos “rofear” de forma imponente en casa. Jugamos contra una Venezuela “timorata”, desconocida. Repleta de jugadores noveles con “más ganar que perder”, frente a una Panamá que le “faltan pantalones” para darse a respetar en su tierra. Dirigida por un colombiano “chiquito y respondón”, que no ha sabido incuncarle identidad a un combinado lleno de legionarios, cuyos pocos goles, son el producto de la “mágica providencia o la carambola”. Me preocupa que la participación de Panamá en la ‘Copa América Centenario’, se convierta en una excursión turística a USA llena de sueños, para conocer a Messi, Di María, Agüero y, porqué no, a Alexis Sánchez. Y luego, como ya es costumbre, regresemos al territorio con las maletas llena de goles y con los sueños rotos. Tenemos “años luz” aceptando las “excusas baladíes” del ‘Bolillo’ Gómez y mucho tiempo esperando resultados “impresionantes y satisfactorios” que no parecen llegar. Solo recibimos “justificaciones” y una que otra “malcriades” de un técnico “tosco y mal hablado”, que no levanta cabeza y que si la levanta es para ripostar o cuestionar la labor de la prensa, su principal “inquisidor”, con “justa y sobrada” razón. En la era de los Dely Valdés, al menos se ganaba o se perdía con dignidad, con los botines puestos. Ahora se pierde sin necesidad de perder, y con todo para ganar. Si vamos a la ‘Copa América Centenario’ a especular, a maniobrar los resultados, para evitar goleadas y salvarle la “chamba” al técnico “reclamón”, mejor nos quedamos en Panamá y vemos el torneo como siempre, por televisión. De la forma que jugamos seremos parte del “club de los equipos cenicienta” de la Concacaf. Nadie nos respetará y el Mundial siempre nos quedará grande y distante. Ya es tiempo que el ‘Bolillo’ deje de regalarnos fantasías, nos despeje dudas y muestre una selección que brinde espectáculo y que exhiba lo que pesa en oro. Empero, a mi juicio ya el colombiano dio su máximo y debemos empezar a aceptar que el sueño de Rusia 2019, al menos con este técnico “roncón”, seguirá como un sueño y el fútbol nos dolerá.

*El autor es periodista.

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