Hoy el país se detiene por fe
Hoy es Viernes Santo, un día más de pausa en medio del corre corre que nunca se detiene. Son ochos días donde el ritmo cambia, las calles se sienten distintas y el bullicio baja casi sin avisar. Muchos caminan detrás de procesiones, otros asisten a misas y hay quienes simplemente se quedan en casa pensando, reflexionando a su manera.
Es un momento que, queramos o no, invita a detenernos. Muchos aprovechan para cuestionarse, para recordar, para pensar en cosas que en la rutina diaria pasan desapercibidas. La fe se hace visible en cada esquina del país, pero también en los silencios, en las pausas, en lo que no se dice y en lo que muchos panameños piden a diario.
Más allá de lo religioso, también hay algo humano en este día. Es una tregua, un respiro necesario que nos recuerda que no todo es prisa y que a veces parar también es avanzar.