Juego limpio: El médico o el brujo
Desde hace mucho tiempo, la mayor parte del mundo civilizado confía sus preocupaciones de salud al criterio de especialistas en medicina, quienes dedican gran parte de su vida al estudio y a ampliar su acervo con conocimientos científicos, codificados y documentados a lo largo de la historia en miles de universidades y centros de investigación.
Por supuesto, siempre habrá algunos que continúan creyendo en otras opiniones y “soluciones”. Es su derecho y como mínimo habrá que respetarlo.
Así ocurre con todas las actividades humanas y así seguirá siendo por mucho tiempo más. En el caso que nos ocupa, vamos a examinar qué ha ocurrido con el tema de la auditoría minera, realizada por la empresa suiza SGS por contrato con el Estado panameño, a través del Ministerio de Ambiente.
Muchas personas se preguntan qué es una auditoría integral, para qué se realiza, quienes la realizan y cuáles son las implicaciones de tener los resultados que se obtienen en esa auditoría.
Para explicarlo sencillamente, puede decirse que una auditoría al proyecto minero se asemeja a un examen médico. Así como una persona acude al médico para conocer su estado de salud y el galeno ordena pruebas de sangre, corazón, orina, presión arterial, temperatura, peso y talla, la auditoría evalúa distintos aspectos del proyecto para determinar su situación real.
De esa misma forma, la auditoria hace un examen de los principales componentes del proyecto minero, fundamentalmente a los compromisos plasmados en el estudio de impacto ambiental del proyecto. Los componentes principales como el ambiental, el laboral legal, el operativo y el de riesgo, todos con sus respectivos subcomponentes son examinados.
Al igual que en el examen médico existen parámetros para determinar si el paciente humano presenta niveles de azúcar que lo declaran diabético o si la presión arterial es normal o se le declara hipertenso dependiendo de los resultados de sus exámenes analizados por especialistas en distintas ramas de la medicina, en la auditoría integral, son los científicos de diversas especialidades como Ingenieros sanitarios, ambientales, de minas, metalúrgicos, economistas de recursos minerales, contadores, especialistas en tributación y gestión fiscal, administradores de negocios, ingenieros civiles, forestales, biólogos de distintas especialidades, agrónomos, químicos, en fin, una inmensa cantidad de especialistas con muchos años acumulados de experiencia, quienes diagnostican y reportan los hallazgos en base a resultados reales.
Estos científicos son parte de la empresa SGS, sociedad General de Inspección, empresa referente mundial en ensayos verificación, inspección y certificación con más de 99,600 empleados en una red de 2,600 oficinas y laboratorios alrededor del mundo en unos 155 países por más de 150 años.
No se trata de una empresa creada por políticos panameños para ganarse un camarón del gobierno. Se trata de posiblemente la mejor empresa del mundo en esta materia. Por eso la calificación general final de 87.73 %, en base a la ponderación de los resultados parciales de los componentes legal/laboral con 88.23 %, componente ambiental con 87.64 %, componente operativo 90.20 % y el componente de riesgos con 81,70 % todos con sus respectivos subcomponentes, han ilustrado a la población, lo que aumenta el apoyo a la reapertura.
De forma tal que, de los 370 compromisos auditados, se obtuvo la calificación de 361 en cumplimiento y 9 en incumplimiento. 7 de ellos de forma parcial y 2 en incumplimiento, haciendo la salvedad que para los 9, la auditoría sugiere que sean corregidos, en consecuencia, son subsanables y no son inhabilitantes.
Desafortunadamente en Panamá por muchos años hubo un desfile de especialistas de esquina, como los llamaba H. Zumbado, desfilando por los principales medios de comunicación del país, esparciendo una narrativa completamente fuera de contexto y sin base científica, aunque muy cargada de emocionalidad e ideología, contaminando el pensamiento de la ciudadanía, que repitiendo consignas y clichés lograron levantar las pasiones hasta llegar a la histeria, haciendo mucho daño al país y a la economía en general.
En aquella ocasión, a diferencia de la auditoría realizada en la actualidad, la ciudadanía no tuvo la oportunidad de hacer como la persona que va al médico a revisar su salud y se dejó llevar por los cánticos y danzas de los brujos agoreros, contrario a lo que la auditoría nos permite, como buen científico, como buen médico, dictaminar el estado de salud del proyecto minero. Aquí está la calificación.
Usted decide con quien atenderse. Nuestra recomendación es: sí a la ciencia, no a los brujos y más si el médico es del hospital John Hopkins. Acta non verba.
* Ingeniero en minas.