La bandera más hermosa
El mundial de fútbol seleccionó a la bandera panameña como la más hermosa, entre los países participantes. Manuel Encarnación Amador, un humanista, artista y filólogo, diseñó la insignia nacional con visión de futuro.
Las estrellas son pitagóricas en un rectángulo de cuatro cuarteles iguales y con el rojo, azul y blanco en una armonía metafórica que representan un trágico acontecer, como la Guerra de los Mil Días. El pentagrama de Pitágoras de cinco puntas es la figura del ser humano con los brazos abiertos en cruz y las piernas abiertas.
La punta de arriba es la cabeza de los seres humanos, representa la armonía del cuerpo y espíritu. Manuel Encarnación acertó en su elección, es la belleza de los números como seres ontológicos.
La bandera nos recuerda a la juventud liberal masacrada en la batalla del Puente de Calidonia, el injusto fusilamiento de Victoriano Lorenzo y la decisión de formar una república como aspiración suprema de la identidad de un colectivo con raíces anímicas muy definidas.
El Panamá Cede crea el enclave colonial de la zona del canal, con una perpetuidad al infinitum y una población racista que humilla a los panameños con el Gold y Silver Roll. La arrogancia del Imperio de Wall Street, dialécticamente, genera la Épica de la Soberanía.
La juventud panameña siembra banderas panameñas en el área canalera, lo hace el 2 de mayo de 1958 con la Operación Soberanía, la Marcha Patriótica del 3 de noviembre de 1959 y el 9 de enero de 1964. Hoy cosechamos Soberanía y nuestra bandera flamea orgullosa en todo el territorio nacional sin enclave colonial ni perpetuidad ni zonians.
La bandera de Manuel Encarnación Amador es parte de nuestra memoria histórica, de la identidad de una nación que vive una esperanza permanente y asume el compromiso ético de alcanzar un país con la mejor calidad de vida ciudadana, con equidad, justicia, dignidad y honor.
* El autor es docente y escritor.
Ricardo Arturo Ríos Torres
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