La onda de calor afecta los peces y la pesca
Leí un parte meteorológico “Estado del Clima Mundial 2025” de la Organización Meteorológica Mundial (OMM), que avisa y vaticina el desequilibrio energético de la tierra, porque está atrapando calor en las profundidades marinas durante siglos.
Entre 2023 y 2025 la temperatura media global cerca de la superficie fue la más alta en 175 años. El año 2024, superó el umbral de 1,5 °C respecto a la era preindustrial, y cada uno de los últimos ocho años ha batido récords de contenido de calor oceánico. El nivel del mar, medido por satélite, sube al doble de velocidad que al inicio de las mediciones.
Las olas de calor marinas se multiplican, alteran ecosistemas enteros y generan tormentas, sequías o ciclones en eventos más intensos. El fenómeno de El Niño, que según NOAA, Copernicus y la OMM alcanzará su máximo entre octubre de 2026 y marzo de 2027, actuará como un acelerador de esta crisis.
Para los peces, el agua caliente es una sentencia. La reducción del oxígeno disuelto les provoca insuficiencia cardíaca. Muchas especies migran hacia a aguas más profundas, pero cuando el calentamiento es abrupto (como en un El Niño extremo), no logran adaptarse; su tamaño se reduce hasta un 30 % o desaparecen localmente. Esto ya golpea a pescadores artesanales e industriales: baja de capturas, pérdida de exportaciones y deshidratación de los pescadores que pueden morir en golpe de calor.