La prueba digital y la ciberdelincuencia
En esta época, la delincuencia no solo transita por las calles, también opera a través de las pantallas, con un mensaje de WhatsApp, una transferencia bancaria, un correo electrónico o publicación en redes sociales. En la investigación criminal estos elementos se convierten de inmediato en la prueba principal para esclarecer los hechos, sin embargo en el marco del proceso penal, la fragilidad a la evidencia electrónica suele transformarla en el enemigo silencioso de la investigación.
Hoy día el principal problema de las investigaciones es demostrar que la prueba no ha sido alterada, frente a otros delitos con pruebas como armas de fuego, huellas digitales, un archivo digital se puede borrar, modificar o alterar en segundos, de allí la importancia de recolectar la probable evidencia como celulares, computadoras o tabletas con los debidos protocolos de la investigación, respetando la cadena de custodia evitando cualquier tipo de contaminación.
Para los ciberdelincuentes no hay fronteras, suelen operar desde el extranjero o desde servidores de otros países, razón por la cual la cooperación internacional para obtener la información es fundamental a través de los canales oficiales pertinentes.
Nuestra legislación se está adaptando rápidamente, así como avanza la tecnología para dotar a los investigadores y administradores de justicia de las herramientas modernas de recolección de datos y del personal capacitado en informática forense, al igual que se ha fortalecido la cooperación internacional mediante convenios como el de Budapest, que permiten compartir evidencia entre países de forma rápida.