Opinión

Nada hace cambiar las costumbres del panameño

03 de junio de 2026

Panamá, por ser un país de servicio, donde convergen un sinnúmero de nacionalidades con distintas culturas, se convierte en una nación hospitalaria, alegre y de puertas abiertas. Aquí se mezclan costumbres de otras nacionalidades. Nuestro terruño ha acogido las diferentes gastronomías aprovechando lo mejor de cada una. Pero es muy difícil que los panameños puedan cambiar sus costumbres autóctonas, que lo identifican. Las fiestas patronales y de los barrios no se las pueden perder. El panameño “de a pie” busca como mejorar sus ingresos, es por eso que los miércoles y domingo acude religiosamente a comprar chances y billetes, en medio del jolgorio y algarabía, de los vendedores de lotería apostados en la sede principal de esta institución, con la esperanza de ganarse algún premio del sorteo, y celebrar con unas “pintas bien frías”. El bullicio es la tónica en este lugar. Otras de las costumbres del panameño aprendidas de sus antepasados como un legado, es reunirse en familia los domingos, luego de asistir a misa. Se almuerza con una buena y deliciosa “macarronada” con gallina guisada, ensalada de papas blanca o de feria y tajadas de plátano maduro. La sopa no puede faltar. El rico sancocho con gallina de patio, un plato de arroz con pollo o arroz con coco y guandú, son los platillos preferidos. Un asado de carnes, jugando domino acompañado con música de salsa, es como se disfruta un fin de semana en Panamá. * Periodista.

Contenido Patrocinado
TE PUEDE INTERESAR