Opinión

Panamá y Singapur: Una oportunidad estratégica

08 de octubre de 2026

Cuando analizamos la relación comercial entre Panamá y Singapur, la primera fotografía parece poco favorable para nuestro país. En 2025, Panamá registró exportaciones hacia Singapur por apenas US$872.9 mil, mientras las importaciones alcanzaron US$18.58 millones. Esto generó un déficit comercial cercano a US$17.7 millones.

Pero más que preguntarnos únicamente por qué tenemos un déficit, deberíamos preguntarnos: ¿cómo podemos convertir esta relación comercial en una oportunidad para Panamá?

Panamá y Singapur son dos economías pequeñas, pero con una característica estratégica en común: su ubicación geográfica las convirtió en plataformas para el comercio internacional. Singapur es una puerta de entrada a Asia y Panamá conecta los océanos Atlántico y Pacífico a través del Canal.

incorporar tecnología y generar empleos de mayor productividad. Panamá no necesita solamente comerciar con el mundo. Necesita aprender a competir con el mundo.

La diferencia está en que Singapur logró desarrollar alrededor de su posición geográfica una economía altamente productiva, tecnológica y orientada a los mercados internacionales. Panamá todavía tiene el reto de aprovechar mucho mejor sus ventajas.El Tratado de Libre Comercio entre ambos países está vigente desde 2006 y ofrece una ventaja que no estamos aprovechando suficientemente: los productos panameños tienen acceso libre de aranceles al mercado de Singapur. El propio Gobierno de Panamá identifica oportunidades en café, frutas, hortalizas, productos pesqueros, carne y diversos productos agroindustriales.

Sin embargo, tener acceso preferencial no significa automáticamente exportar. Necesitamos empresas con capacidad productiva, certificaciones internacionales, financiamiento, logística, inteligencia comercial y conocimiento de los consumidores asiáticos. En 2025, alrededor de US$641 mil de nuestras exportaciones a Singapur correspondieron a café, mientras los productos pesqueros representaron cerca de US$190 mil. Esto demuestra que sí existe demanda, pero también evidencia que nuestra oferta exportable sigue siendo pequeña y concentrada.

Panamá debería establecer una estrategia específica para Singapur: identificar productos con potencial, acompañar a las empresas exportadoras, facilitar

certificaciones, promover marcas panameñas y utilizar a Singapur como plataforma para acceder a otros mercados asiáticos.

Pero existe una segunda oportunidad aún mayor: la inversión. Singapur puede aportar capital, tecnología, conocimiento logístico y experiencia empresarial. Panamá puede aportar conectividad, infraestructura logística, el Canal, servicios marítimos y acceso al mercado latinoamericano.

La meta no debería ser simplemente vender más café o pescado. Debemos buscar que empresas asiáticas utilicen a Panamá como plataforma regional, que se instalen centros de distribución, servicios tecnológicos, operaciones logísticas y actividades de mayor valor agregado.

Por eso, una balanza comercial negativa no debe interpretarse automáticamente como fracaso. Importar maquinaria, tecnología, medicamentos o equipos que aumenten nuestra productividad puede ser positivo si posteriormente esa mayor productividad se traduce en inversión, empleo y exportaciones. El verdadero desafío es que cada dólar de comercio genere mayor capacidad productiva para Panamá.

Con Singapur tenemos un tratado, tenemos conectividad y tenemos una ubicación privilegiada. Lo que todavía necesitamos es una estrategia.Más que mirar el déficit comercial, debemos preguntarnos cómo convertir la relación Panamá–Singapur en una plataforma para exportar más, atraer inversión, incorporar tecnología y generar empleos de mayor productividad. Panamá no necesita solamente comerciar con el mundo. Necesita aprender a competir con el mundo.

El autor es economista y docente universitario

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