Opinión

¿Solidaridad con los afectados, pero quién piensa en quienes también necesitan trabajar?

04 de noviembre de 2026

Es comprensible que un sismo genere dolor, preocupación y solidaridad con las comunidades que sufrieron sus consecuencias. Sin embargo, no considero acertado que en pueblos que no fueron afectados ni registraron daños se suspendan las actividades patrias como medida de solidaridad.

Detrás de estas celebraciones hay muchas personas que llevan días, incluso semanas, organizándose y planificando cada detalle. No se trata únicamente de quienes participan en los desfiles, sino también de pequeños comerciantes, emprendedores, vendedores y familias que ven en estas actividades una oportunidad para generar ingresos y llevar el sustento a sus hogares.

La solidaridad no debería significar detenerlo todo, especialmente cuando existen comunidades que no sufrieron afectaciones y cuya economía también depende de estas fechas.

¿Acaso no podemos solidarizarnos de otras maneras sin perjudicar a quienes necesitan seguir trabajando? Reconocer el dolor ajeno es importante, pero también debemos reconocer las necesidades de quienes tienen responsabilidades que cumplir.

La solidaridad colectiva debe incluir a todos, incluso a quienes, pese a las circunstancias, necesitan seguir sumando, trabajando y llevando el pan a sus mesas. Porque la empatía también consiste en pensar en los demás.

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