Opinión

Taipéi y Panamá: Dos visiones del progreso y la historia

08 de octubre de 2026

A inicios de 1980, visité la República de China en Taiwán por invitación oficial para participar de la celebración del Día Nacional o el doble “10”, llamado así porque se conmemora el día 10 del mes 10 de cada año el Levantamiento de Wuchang.

Por aquel tiempo, Taiwán llevaba adelante un plan de diez megaobras como una respuesta audaz para modernizar la obsoleta infraestructura de la isla y contrarrestar la grave crisis petrolera de 1973. El plan emprendido por su presidente, Chiang Ching-kuo (q.e.p.d.) —persona a quien conocí personalmente—, fue un éxito que sentó las bases para el posterior desarrollo industrial. Este proceso fue llamado el “Milagro Económico de Taiwán”, el cual transformó su economía manufacturera tradicional en el epicentro tecnológico y geopolítico de la economía global que motoriza al país.

A partir de los años 80, la demolición de infraestructuras antiguas imperiales y los proyectos de reurbanización transformaron la uniformidad gris tradicional en un espacio urbano dinámico y globalizado. Lo interesante para los panameños es que esto se hizo sin borrar el pasado ni la historia: el paisaje actual de Taipéi destaca por ser una metrópolis híbrida, donde los nuevos rascacielos conviven con calles históricas de la época imperial.

Aquí en Panamá, un grupo ambientalista se opuso —y las autoridades se amilanaron— a la construcción de vías de acceso entre la Ciudad de la Salud y la Ciudad del Saber, bajo el argumento de la existencia de un “camino real” por donde transitaban los españoles con la riqueza de América. Taipéi, en cambio, ha construido réplicas de su cultura, tradiciones y de aquellas antiguas infraestructuras imperiales para conservar y proteger su historia.

Panamá, desde el 13 de junio de 2017, no tiene relaciones diplomáticas con Taiwán debido a una ruptura para reconocer a la República Popular China bajo el principio de “una sola China”. Desde entonces, hay presiones y advertencias de Pekín por la iniciativa soberana de un amplio sector de diputados que ha creado un grupo parlamentario de amistad con Taiwán.

Son 170 años de presencia china en Panamá, donde las raíces culturales de ambos pueblos se identifican e intercambian. Al pueblo chino en Panamá, igual que desde 1911, cuando se establecieron las relaciones diplomáticas, ¡felicidades! ¡Viva Taiwán!

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