Al pie del cañón

La Gran Comilona

01 de agosto de 2019

Señores del buen vivir  acostumbran a perderse en obscenos derroches  para  calmar el hambre.  Algunos no  serán saciados. Y no es la comida ni las bebidas ni los narcóticos los únicos en invitar al desenfreno.

La usura y el latrocinio también embriagan. Millones en cuentas bancarias, esperando ser multiplicados. Sin divisar lo legal de lo  ilícito, unos cuantos comienzan a  cruzar la línea, y cuando menos lo esperan,  se instalan  en la clandestinidad para acelerar el enriquecimiento.

Ninguna otra película lo ilustró mejor. Mastroianni y Ferreri,  la autodestrucción y el  exceso.

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