Kilómetro Cero: La compañía cubana que conquistó el FAE
La actriz Liliana Lam explicó: “Tomamos el teatro como una herramienta para el cambio social positivo con respecto a los seres humanos, a los derechos de la mujer, las razas, las etnias y a los LGBTQ+”
Tras la presentación de la obra “Favez”, que los artistas calificaron como “brutal”, los directores y actores cubanos Liliana Lam y Alberto Corona manifestaron su firme deseo de regresar a suelo panameño. Durante su participación en el Festival Internacional de Artes Escénicas (FAE), la obra logró llenar el teatro y conmover a más de 500 personas que los ovacionaron de pie.
“A Panamá nos encantaría regresar; estamos creando esos vínculos y lazos gracias al festival. Percibimos que hay un deseo de que se haga más teatro y queremos ser parte de ese crecimiento cultural”, aseguró Lam, destacando además que las instalaciones de la Ciudad de las Artes son “impresionantes para hacer magia”.
El corazón de su visita fue “Favez”, un potente monólogo basado en la historia real de Enriqueta Favez, una suiza que se convirtió en la primera mujer en ejercer la medicina en Cuba tras vestirse de hombre para burlar las leyes del siglo XIX. La obra, inspirada en una investigación histórica, narra cómo Enrique Favez llegó a ser uno de los cirujanos más brillantes de la época hasta que su secreto fue descubierto.
“Se tuvo que vestir de hombre para mantener un estatus y poder estudiar medicina, porque en aquel entonces las mujeres no tenían derecho al estudio universitario”, explicó Alberto Corona, director de la puesta en escena.
Más allá de la actuación, la compañía Kilómetro Cero asume el arte como una misión de vida y una herramienta de sensibilización. A través de historias reales, buscan que el espectador no solo se divierta, sino que reflexione sobre los derechos humanos y la inclusión.
Nuestra política es que cada proceso teatral de la compañía se mantenga activo desde que comienza; por eso traemos esta historia cargada del mayor sentimiento. La reacción en Panamá fue brutal, con el teatro lleno y el público de pie gritando ‘bravo’.
Queremos que cada ser humano que vaya al teatro se vaya pensando, que no solamente sea un momento de diversión, sino que reflexionen sobre los temas que tocamos en la obra. A Panamá nos encantaría regresar; estamos creando lazos.