Tlapiani: el guardián mexicano del universo
Este mes se desarrollan importantes eventos estelares, como la alineación de seis planetas, un eclipse solar y el pico máximo de la popular lluvia de estrellas de las Perseidas (12 y 13 de agosto). Además, se podrá apreciar la máxima elongación de Venus (15 de agosto) y, para finalizar el mes, un eclipse que teñirá la Luna de un tono naranja oscuro, el cual será visible desde América del Norte y del Sur (28 de agosto).
Para los amantes de estos fenómenos, les presentamos un lugar ideal en la cumbre del cerro El Picacho, ubicado en el municipio de Iturbide, Nuevo León, a 2,400 metros sobre el nivel del mar. Allí se encuentra Tlapiani («guardián» en náhuatl), el primer tetratelescopio construido en su totalidad por especialistas mexicanos.
Bajo la supervisión del Dr. Eduardo Pérez Tijerina, coordinador del Programa Universitario para el Desarrollo de la Astrofísica y Ciencias del Espacio de la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL), este instrumento de observación contribuye a la defensa planetaria y a la colaboración internacional mediante el monitoreo de asteroides cercanos a la Tierra y el estudio de exoplanetas, estrellas variables y cometas. Además de un punto turistíco para conocer más del espacio.
“Empezamos de cero. Una idea que teníamos desde que éramos estudiantes de la Facultad de Ciencias Físico Matemáticas: construir un observatorio astronómico de la Universidad”, explica Pérez Tijerina.
El terreno pertenece a la UANL desde hace medio siglo y fue escogido por ser uno de los cinco mejores sitios a nivel nacional para apreciar el espacio. Cuenta con un 65 % de noches despejadas al año y la oscuridad de su cielo alcanza magnitudes aparentes de 22.5 a 23, lo que lo convierte en un lugar ideal para la observación astronómica.
“Al hacer los estudios nos dimos cuenta de que el sur de Nuevo León es uno de los tres mejores sitios del país. El primero es San Pedro Mártir, en Baja California; nosotros estamos solo un 10 % por debajo en noches despejadas y compartimos prácticamente el mismo nivel de baja contaminación lumínica. Gracias a la calidad del sitio, mantenemos colaboraciones con el Observatorio de Shanghái y con el Instituto Kéldysh de Matemática Aplicada”, afirmó el encargado.
Además de generar conocimiento científico y proteger el planeta, este proyecto se ha convertido en una fuente de empleo para los residentes de la zona a través del turismo científico sostenible.
“Para otorgarnos el permiso de construir el camino de tres kilómetros y medio en la sierra, un proceso que tomó seis años (2012-2018), tuvimos que evaluar el entorno. Nos dimos cuenta de que en esta zona la gente vivía con dos dólares diarios (40 pesos mexicanos). Por ello, se nos ocurrió utilizar la calidad del cielo como un recurso natural explotable, estableciendo un programa estatal de turismo científico como promotor del desarrollo económico y social regional basado en el conocimiento”, explicó Tijerina.
Con la finalidad de apoyar a las comunidades locales, se construyeron cabañas para los visitantes y se implementó un servicio de transporte hasta la cima. Esto permite vivir la experiencia de observar las estrellas y contemplar la belleza del cielo nocturno, ya sea en pareja, de forma individual o en grupo.
Los turistas pueden contratar el servicio a través de agencias de viajes desde Monterrey, o bien, llegar directamente al poblado y acampar en las inmediaciones o alojarse en cabañas rodeadas de campos de agave.
La experiencia puede incluir el acompañamiento de un científico experto como guía, talleres, recorridos con degustación en la fábrica de mezcal, transporte, safari, alimentación y noches de observación astronómica. Las opciones de alojamiento varían entre campamentos y cabañas. Los precios van desde los 1,907 pesos por persona para grupos mínimos de 35 integrantes, y hasta 2,600 pesos para viajes individuales.
Esta locación ya ha recibido importantes reconocimientos, como el premio Excelencia Turística en la Feria Internacional de Turismo (FITUR) de Madrid, y la distinción Promotor del Desarrollo Turístico por la Organización Mundial de Periodismo Turístico durante el XVI Congreso Internacional de Periodistas y Profesionales del Turismo 2026.
“Lo que hicimos diferente a otras locaciones es que, en lugar de capacitar a guías turísticos en el conocimiento del cielo, capacitamos a los científicos, investigadores y estudiantes de posgrado en atención al visitante. Esto permite a los turistas recibir información rigurosa e incluso manipular los telescopios”, agregó.
Por si fuera poco, este espacio cuenta con su propia plantación de agave y una destilería que produce el mezcal Flammam, una bebida completamente artesanal elaborada a base de agaves orgánicos y nativos que crecen de manera silvestre en el cerro. El complejo también alberga un laboratorio de propagación de agave en colaboración con la Facultad de Ciencias Biológicas y la Facultad de Ciencias de la Tierra de la UANL.
Asimismo, durante la construcción de la carretera se descubrieron vestigios de tres etapas de la formación de la Tierra, un hallazgo geológico que hoy se trabaja junto a la Facultad de Ciencias de la Tierra y que los visitantes pueden recorrer acompañados por expertos en geociencias.
“Este cambio en la forma de atender al visitante, que además distrae un poco de la rutina a estudiantes y científicos, fue lo que nos hizo merecedores del premio al producto innovador en turismo. Respecto al agave, un experto en fermentación nos sugirió trabajar con él. Nos propusimos utilizar la tecnología para rescatar la historia de las pequeñas destilerías de la zona, la cual data de 1850. Validamos el proyecto con el personal de biología y química de la universidad, probamos los agaves, vimos que daban un buen rendimiento y así nació la destilería y el campo de agave como un atractivo más para quienes nos visitan, generando economía local y control de calidad. Actualmente se están sumando más facultades”, detalló Pérez Tijerina.
ml | El recorrido hacia la cumbre se realiza al atardecer para capturar fotografías del paisaje. Posteriormente, los visitantes bajan a las cabañas para cenar y conocen la destilería. A las 10:00 p.m., un estudiante de maestría espera a los visitantes para explicar los proyectos de monitoreo de asteroides, basura espacial y clima espacial (vinculado a las emisiones solares y a las auroras boreales, las cuales también se han podido fotografiar en la zona). Después, se realizan observaciones de planetas, nebulosas o cúmulos estelares a través del telescopio. Al terminar, pueden contemplar el firmamento en total oscuridad; hacia las 2:00 a.m., la Vía Láctea se aprecia en todo su esplendor.
Facebook: Tour Científico Observatorio Astronómico Universitario UANL
Instagram: @turismo_cientifico_yaga
Duración: Tour de 24 horas
Web: Turismo Científico Nuevo León (ofrece paquetes dependiendo del lugar de origen)
Modalidad: Hay opciones de hospedajes compartidos o alquiler por camas.
Teléfono: +52 8132677887 (Nota: Se corrigió el prefijo a +52 por ser de México, ya que el original decía +57 de Colombia).
ML | El Tlapiani está constituido por cuatro espejos que permiten el monitoreo de asteroides y la observación de objetos del espacio profundo, como cometas y estrellas variables. Cada lente mide 50 cm de diámetro y la geometría de sus espejos permite apreciar objetos con magnificaciones de 20 y hasta 100 veces, siempre que sean brillantes. Con este proyecto, México se integra formalmente a las campañas nacionales e internacionales de monitoreo de asteroides.