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Deporte contra el trauma: los refugiados debutan en los Juegos de la Juventud

06 de noviembre de 2026

"Me he entrenado duro... ¡y lo he logrado!", señala con orgullo Lourence, congoleña de 16 años refugiada en Kenia, cuando evoca su selección para los Juegos Olímpicos de la Juventud (JOJ) organizados en Senegal.

Curtida por una infancia en el campo de refugiados de Kakuma, en Kenia, la joven de mirada decidida se ha fijado dos objetivos: "ganar una medalla" y ofrecer algún día un futuro mejor a su familia.

Por primera vez en la historia de los JOJ, un equipo de jóvenes refugiados participa en la competición.

- "Entre el miedo y la confianza" -

Originarios de Sudán del Sur, de la República Democrática del Congo (RDC) y de Burundi, actualmente están refugiados en Kenia y en Uganda.

Compiten en judo, atletismo y taekwondo.

Con su chándal amarillo chillón, el pelo corto y una sonrisa pícara, Lourence Numukiza se mezcla con la multitud de la villa olímpica, en la ciudad de Diamniadio.

Cuenta a la AFP un destino duro. Sus padres, originarios del este de la RDC, huyeron antes de su nacimiento del conflicto desde Kivu del Sur.

Lourence nació en un campo en Tanzania y luego creció en Kakuma.

"Es la guerra la que hizo de mí una refugiada", lamenta. Solo tenía cuatro años cuando perdió a su padre.

Su madre cría sola a sus nueve hijos. "¡Estoy orgullosa de participar en los JOJ!", exclama, confesando que se siente dividida "entre el miedo y la confianza" antes de su debut, el próximo lunes.

La joven empezó a practicar taekwondo en 2024 en su escuela. Ha tenido que "hacer frente a muchos desafíos" y a personas que "la desanimaban" de practicar este deporte siendo chica.

Lourence menciona en varias ocasiones que quiere "cambiar la vida" de su familia, describiendo una "vida dura" en el campo —que acoge a varios cientos de miles de personas—, donde su madre "se las ve y se las desea" para cubrir las necesidades de sus hijos.

– "Mensaje de esperanza" –

"Quiero llevar a mi familia a un lugar mejor. Ya es hora de devolverle a mi madre todo lo que ha hecho por nosotros", dice, esperando lograrlo "trabajando duro en el deporte".

"Porque el deporte puede cambiar la vida de una persona".

Se entusiasma al citar como ejemplo a Yiech Pur Biel, de 31 años, jefe de misión del equipo de jóvenes refugiados y embajador de buena voluntad del Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (ACNUR).

Tras huir de la guerra en Sudán del Sur en 2005, llegó solo, con 10 años, al campo de Kakuma, empezando una nueva vida.

Se reveló como un talento para el atletismo y participó en el primer equipo olímpico de refugiados durante los Juegos de verano de Río 2016.

Después tuvo la oportunidad de continuar sus estudios en Estados Unidos.

"Millones de refugiados son originarios de África, y el hecho de que estos jóvenes puedan participar en los JOJ genera una toma de conciencia sobre lo que sucede en África y también difunde un mensaje de esperanza", declara a la AFP Biel.

- "Nos calienta el corazón" -

La práctica del atletismo de alto nivel ha ayudado a Rashid Rochene, de 16 años, a superar los traumas de su huida de Beni, en la RDC.

Cuando solo tenía cinco años, unos hombres armados atacaron su barrio, matando a sus abuelos maternos y a otra de sus familiares.

"Mi madre apenas tuvo tiempo de envolverme en sus brazos", rememora.

La familia encontró refugio en un campo en Uganda y luego en Kampala, la capital.

El martes disputará la semifinal de los 200 metros masculinos.

"Somos muchos refugiados luchando por acceder a esta selección. Los represento con orgullo", añade en voz baja.

En una carpa de la villa olímpica, donde los atletas de los JOJ, de entre 14 y 17 años, pueden relajarse, el equipo de refugiados sonríe con un juego.

Para Lourence, la interacción con los demás atletas la hace sentirse "feliz" y "especial".

"Esto nos calienta el corazón, porque nos sentimos todos iguales".

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