En Marruecos, Achraf Hakimi es el orgullo de la ciudad natal de su madre
Figura rutilante del fútbol internacional, el marroquí Achraf Hakimi es especialmente un ídolo en Alcazarquivir, la ciudad natal de su madre, que lo considera un símbolo de perseverancia.
Allí impera la tranquilidad cuando faltan apenas horas para el partido de cuartos de final de la Copa de África en el que Marruecos, el anfitrión, se medirá contra Camerún, este viernes a las 19H00 GMT.
Lejos del bullicio de las seis ciudades anfitrionas, el ambiente se mantiene apacible en esta localidad agrícola de aproximadamente 120.000 habitantes, situada a unos 200 kilómetros al norte de Rabat.
La madre del lateral del París Saint-Germain nació en Alcazarquivir y en su juventud emigró a España, donde nació Hakimi en 1998.
El jugador se dio a conocer allí durante su debut con el Real Madrid en octubre de 2017, explica Hassan El Mouden, de 57 años, propietario de una cafetería en el centro que retransmite partidos de la liga española desde la década de 1990.
"No hay un solo marroquí que no esté orgulloso de él, así que imagínense el orgullo que sentimos aquí", afirma.
Según los residentes entrevistados por la AFP, este apego no solo se debe a los lazos familiares con la ciudad, también a lo que representa el jugador.
"Perseverancia, determinación y trabajo constante para mejorar", enumera Alcazarquivir, un taxista de 48 años, refiriéndose a los esfuerzos del capitán estrella de la selección marroquí por volver a los terrenos de juego tras una lesión de tobillo a principios de noviembre durante la Champions League.
Apenas unas horas antes del partido de cuartos contra Camerún, varios residentes recordaron que, de niño, Hakimi pasaba vacaciones de verano con su madre, aunque después no mantuvo una relación estrecha con la ciudad.
- "Un ejemplo" -
No muy lejos del centro, con sus estrechas calles adornadas con pequeños comercios, niños y adolescentes juegan fútbol en la cancha del barrio, que lleva el nombre de Achraf Hakimi.
"Todos lo adoramos aquí", dice Mouad Balla, de 20 años. "Es un ejemplo de tenacidad para nosotros. Empezó desde cero y aspiramos a ser como él".
Estudiante de enfermería, el joven destacó la modestia del jugador, a quien consideraba "una fuente de esperanza".
A su lado, Souleimane Bounou, de 15 años, miembro del mismo equipo apoyado por una asociación local, sueña con ser futbolista.
"Estoy orgulloso de ver a Hakimi en nuestra selección", dice sonriendo. "Admiro su confianza en sí mismo".
Si bien el rendimiento de los Leones del Atlas en la competición ha suscitado inquietud entre la afición sobre sus posibilidades de ganar el trofeo, estos dos jóvenes admiradores de Hakimi confían en la capacidad del lateral, sexto en el ranking del Balón de Oro 2025, para liderar al equipo contra Camerún.
Hassan El Mouden comparte este optimismo, aunque señala que el jugador no estuvo "en su mejor momento" en su último partido tras la recuperación.
Sin embargo, espera que "su mera presencia ya pueda presionar a los rivales".
- "Visita histórica" -
En otra zona de Alcazarquivir, un segundo estadio que lleva el nombre de Achraf Hakimi alberga los partidos del Chabab Kasri, el club local que juega en una liga amateur regional.
Este modesto campo está relacionado con lo que Youssef Raissouni, miembro del consejo municipal, llama una "visita histórica" de Hakimi en 2022, tras la hazaña de Marruecos de alcanzar las semifinales del Mundial de Catar, algo que ningún equipo africano había logrado.
Además de su nombre, que figura en la entrada del estadio, varios retratos de Hakimi decoran las paredes interiores, incluyendo uno que lo muestra abrazando a su madre.
El funcionario señaló que el escenario ha tenido una modernización gradual "para estar a la altura de su prestigio".