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La hinchada argentina toma Kansas en un banderazo de salida al bicampeonato

15 de junio de 2026

Al son de cánticos y tambores, una marea argentina invadió el lunes la tranquilidad de Kansas City. La campeona mundial está a punto de entrar en acción y detrás de ella empuja una hinchada llena de pasión y fe en la última aventura de Lionel Messi.

Varios miles de argentinos llegados desde su país, Europa y distintos puntos de Estados Unidos prendieron la ilusión con el clásico "banderazo" previo al debut de su selección ante Argelia.

El parque Mill Creek, punto de encuentro, era una postal argentina en el corazón de esta ciudad del medio oeste estadounidense, de amplias y silenciosas avenidas con porches con hamacas.

"Es muy bonita la ciudad, pero creo que mejor ahora con toda la gente y con toda la energía", dice a la AFP Gerardo López, informático de 38 años que vive en Barcelona.

"Para nosotros, los argentinos, el fútbol es más que un deporte. Es una pasión que la vivimos con la sangre. Lo pueden ver en este banderazo, una verdadera expresión de lo que es el argentino", se suma Lilia Charcas, aficionada de la provincia de Tucumán.

"Ver toda la gente acá, toda la gente cantando, abrazándose.... La mayoría de la gente de acá no se conoce y se abrazan. Es algo increíble. La verdad no lo puedo creer. Estoy viviendo un sueño", dice Alan Ferreyra, un joven de 19 años que llegó desde Las Vegas.

Sin apenas presencia policial, el sonido de los bombos no da tregua y hombres y mujeres se reúnen para charlar junto a las parrillas con carne humeante, mientras grupos de niños corren detrás de la pelota sobre el césped emulando a sus ídolos.

Todos lucen camisetas de la selección, además de alguna puntual de clubes argentinos, y los dos mitos supremos, Diego Maradona y Messi, los acompañan con sus imágenes en las banderas gigantes.

- "Una despedida hermosa" -

A Messi, tras la gloria de Catar 2022, resultó que aún le quedaba un Mundial en las botas y muchos hinchas no desaprovecharon la oportunidad única de acompañarlo.

"Vengo por primera vez porque es el último Mundial de Messi", reconoce Yanina Martínez, comerciante de Buenos Aires.

"Si no ganamos no pasa nada, será una despedida hermosa. Ya ganamos en Catar y lo celebramos cinco millones de personas en Buenos Aires", recuerda.

"Lo más importante es darle las gracias. Estaremos contentos más allá del resultado", comenta Gerardo López, consciente de que ninguna selección ha repetido título desde Brasil en 1962.

Otros no renuncian al optimismo, como María Bader, llegada también de la capital argentina.

"No hay nada más lindo que salir campeón. Y bicampeón es algo único. Y más si es el último Mundial de Messi. Es por él y es para él también", sentencia.

Y aunque, a 24 horas del día grande, lo que reina es la alegría, muchos aficionados recuerdan los enormes sacrificios que afrontaron por el alto costo de boletos y desplazamientos.

"Esto es demasiado caro", lamenta Gerardo. "En Catar era caro, pero no imposible. Aquí cuesta el doble. Seguramente sólo podremos estar en la fase de grupos porque no podemos pagar tanto".

"Ahorrar, seguir la reventa hasta encontrar entradas baratas y rebuscársela", dice sobre los preparativos. "Hay que buscar el vuelo y el alojamiento más barato pero no rendirse, porque siempre se puede".

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