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La montaña decidirá el Tour tras la supervivencia del pavés

02 de agosto de 2019

EFE | La 105 edición del Tour de Francia que arranca este sábado en la isla de Noirmoutier (La Vandée) tendrá 21 etapas repartidas en 3.329 kilómetros, con una primera semana de múltiples alicientes, con jornadas de posible viento y el adoquinado de Roubaix y una segunda y tercera donde la montaña de Alpes y Pirineos decidirán el podio final. Si bien los 21,7 kilómetros de adoquinado de la novena etapa camino de Roubaix han metido el miedo en el cuerpo al pelotón, las miradas también estarán puestas en los primeros capítulos en la crono de 35 kilómetros de Cholet.

Pasado el primer trago de lucha contra el reloj, espera el penúltimo día otro reto de 31 kilómetros, pero individual, en Ezpeleta, País Vascofrancés.

Entre medias, la gran montaña. El Tour 2018 incluye 6 jornadas de alta montaña, tres con final en alto repartidas entre los Alpes y los Pirineos, que suman 21 grandes puertos.

Entre ellos figuran ascenso de leyenda como La Madeleine, Alpe d'Huez, Tourmalet y Aubisque, y montañas inéditas que se quieren abrir un hueco en la historia de la carrera, como el Col de Portet, el "nuevo Tourmalet", según Christian Prudhome, director de la carrera.

El Portet será techo del Tour a 2.215 metros, y con 17 kilómetros de subida a una media del 8 por ciento. Aparecerá como final de una etapa revolucionaria en la carrera, con sólo 65 kilómetros, 40 de ellos de escalada.

En 105 años de historia solo una etapa en línea ha sido más corta, en 1971, cuando se disputaron 19 kilómetros entre Luchon y la estación de Superbagnères.

La montaña en serio llegará en la décima jornada con el recorrido entre Annecy y Le Grand Bornand, con 4 puertos, entre ellos otro inédito, el Plateau de Glières, con 2 kilómetros sin asfaltar, y con el Col de la Colombière próximo a meta.

Un día después la segunda cita alpina aguarda con tres colosos: la Montée de Bisanne y el Col de Pré, con continuación hacia la cima de la Cormet de Roselend, y el novedoso final, no demasiado exigente, en la estación de La Rosière.

La etapa reina cerrará el ciclo alpino con una jornada de temblar que acumula 5.000 metros de desnivel y que termina en Alpe d'Huez tras superar su 21 curvas.

Antes de la fiesta de ese ascenso, dos puertos legendarios: La Madeleine y la Croix de Fer. Después de tres días de transición por el Macizo Central, incluido el final en el aeródromo de Mende, el pelotón se instalará en los Pirineos para decidir la foto de París.

En la decimosexta etapa buena ración de puertos con el Portet d'Aspet, el Col de Menté y el Portillon. La meta estará instalada en Bagnères de Luchon tras atravesar 17 kilómetros por carreteras españolas. La próxima cita será histórica. 

De entrada hay que ascender el Peyresourde, con su extensión a Peyragudes, después Val Louron, antes de que el Portet señale al ganador de la etapa. Traca final de montaña en la decimonovena etapa.

Se incluye el Aspin, el Tourmalet, "la madre de todas las montañas" y se recupere el Col d'Aubisque como punto clave, puesto que se coronará a menos de 20 kilómetros de la meta de Laruns.

Será la última ocasión para los escaladores y los favoritos que quieran reventar la general antes de enfrentarse a una contrarreloj en Ezpeleta que pondrá más en valor las fuerzas que tenga cada uno que el hecho de ser especialista contra el crono.

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