Economía

Jaleas y comidas típicas, negocio con sabor interiorano que nació en Pesé

Delicias Mamá Yima rinde homenaje a dos padres que, sin estudios universitarios, dejaron como legado la educación y el trabajo. Desde Rincón Hondo, esta familia herrerana trabaja con la meta de llevar las tradiciones culinarias a más hogares

17 de agosto de 2026

Con jaleas artesanales y una “Bolsa Interiorana” cargada de productos típicos, la familia Fernández Bultrón traslada el sabor de Rincón Hondo, distrito de Pesé, en Herrera, hasta la ciudad de Panamá.

El emprendimiento Delicias Mamá Yima rinde tributo a Dídima Bultrón Moreno, conocida afectuosamente como “Mamá Yima”. “Ella es la esencia de nuestro emprendimiento”, afirmó David Fernández Bultrón, de 43 años, quien lidera el proyecto familiar.

Todo comenzó como un postre casero. En la pequeña finca familiar florecen árboles de mango y guayaba cuya cosecha solía perderse cada temporada.

Fue entonces cuando David decidió rescatar la receta secreta de su difunto padre “Papá Bilo” para convertirla en un producto comercial. Hoy elaboran artesanalmente jaleas según la época de cosecha. La presentación pequeña tiene un costo de B/. 5.00 y la grande de B/. 7.50.

El otro producto estrella es “La Bolsa Interiorana”, valorada en B/. 20.00 con entrega a domicilio incluida. Esta oferta reúne seis productos representativos: pan de rosquita, estrellita de mantequilla, queso blanco, jalea de mango, bollos de mantequilla y chorizo ahumado estilo tableño. La bolsa se elabora bajo pedido y se distribuye en la capital entre amigos y excompañeros de trabajo. Los pedidos se gestionan a través del WhatsApp 6626-8459.

“Aún no hemos podido darla a conocer a gran escala en la ciudad capital, y esa es justamente nuestra meta”, señaló Fernández. Para el emprendedor, el impacto trasciende el ámbito familiar: “En la Bolsa Interiorana se involucran otros productores locales, por lo que el dinero circula y beneficia a la comunidad”, dijo.

El camino del emprendimiento ha presentado desafíos. “Lo más difícil es dar el primer paso, superar los prejuicios y el temor al qué dirán por ejercer una actividad comercial teniendo una profesión académica.

También pesa la limitación de recursos financieros para darle al proyecto la estabilidad requerida, pues hace falta un mayor respaldo del sector estatal”, reconoció Fernández.

Sin embargo, la mayor satisfacción proviene de la retroalimentación de los clientes: “Cuando te escriben para decirte lo delicioso que estaba el producto o preguntan por qué no se vende en los supermercados, esas palabras llenan de ilusión porque confirman que ofrecemos un producto de alta calidad”, concluyó Fernández.

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