Oportunidades y desafíos para las pymes en Latinoamérica ante la facturación electrónica
La digitalización es un factor que cada vez cobra mayor importancia entre las pequeñas y medianas empresas. Así lo refleja el creciente interés de los negocios en apostar por la transformación digital y la automatización de procesos, como la adopción de la facturación electrónica, un cambio que presenta diferentes avances y desafíos en varios países de la región.
Hoy en día, de acuerdo con un estudio del Grupo Seres, el 63,1% de los países de todo el mundo utilizan la factura electrónica. Dentro de este porcentaje, el 30,8% emplean la e-factura de manera obligatoria. A nivel mundial, Latinoamérica lidera este proceso, según detalla la investigación.
Sin embargo, pese a las ventajas que ofrece la e-factura, en muchos países todavía se desconoce esta modalidad.
Colombia: Ejemplo de masificación de la factura electrónica
Colombia se encuentra en una posición privilegiada. La factura electrónica tiene validez en el país desde 1996. Sin embargo, no fue hasta 2016 que el gobierno y las entidades regulatorias implementaron su uso obligatorio y llevaron a cabo un proceso de masificación para dar a conocer esta alternativa, de acuerdo con el reporte de Seres.
Costa Rica: Uno de los líderes globales en el uso de la e-factura
En Costa Rica, la factura electrónica está disponible desde 2007. Sin embargo, la obligatoriedad comenzó a regir desde 2018 y ha tenido grandes resultados. Desde hace dos años, este país es uno de los líderes globales en el uso de comprobantes electrónicos, según el estudio de Seres.
Ecuador: El cambio apuesta por la satisfacción del cliente
La iniciativa de facturación electrónica se lanzó en 2012 en Ecuador y, en tan solo dos años, se logró aplicar la obligatoriedad para ciertos sectores. Desde 2014, firmas de diversas áreas como tarjetas de crédito, cadenas comerciales, operadores de telefonía, exportadores, empresas públicas, entre otras, cuentan con esta modalidad y, en 2019, empezó a regir la obligatoriedad también para las pymes, según detalla el Servicio de Rentas Internas en su página oficial.
Panamá: Un proceso que promete grandes resultados
El uso de la e-factura en Panamá todavía es voluntario. El proyecto de cambio de la factura de papel por la e-factura comenzó en 2016. El gobierno panameño implementó un plan piloto entre 2018 y 2019 con 43 empresas grandes de diversos sectores, que decidieron sumarse y colaborar con la prueba. Por esta razón, a partir de este año, los esfuerzos están concentrados en la masificación voluntaria, de acuerdo con la información del reporte de Seres.
Para Alejandro Carbonell, cofundador de Tutorez, la facturación electrónica es una herramienta positiva para las pymes, puesto que permite tener ahorros en equipo y papel y, además, facilita el pago de impuestos al guardar un respaldo confiable de todas las finanzas de un negocio. “Particularmente en mi negocio, hemos usado únicamente facturación por medios digitales y nos ha permitido ser más eficientes”, relató el empresario panameño.
“El principal reto que supone el cambio de facturación en las pymes es la adopción de nuevas tecnologías. La transformación digital avanza de forma acelerada y exige que las empresas estén conectadas en la era digital” dijo Caty Di Maggio, vicepresidente regional de ventas y mercadeo para Latinoamérica de Brother International Corporation.