Cuando la burla duele más que el golpe
El bullying escolar es una herida silenciosa que crece en las aulas panameñas. No siempre deja marcas visibles, pero puede quebrar la autoestima del individuo.
Atendí a un menor cuya madre había fallecido en un accidente. Su dolor era inmenso, pero su duelo se hacía aún más pesado cuando relataba que algunos compañeros se burlaban de él por “no tener mamá”. Lo más preocupante era que el docente y acudientes de los victimarios interpretaban estas agresiones como un simple relajo entre estudiantes.
La burla nace por llegar caminando a la escuela y no en automóvil, por no tener una mochila de marca reconocida, un celular de último modelo o los recursos económicos de otros compañeros.
Debemos preguntarnos: ¿qué estamos enseñando en nuestros hogares? Cuando damos todo sin esfuerzo, sin límites y sin educar en empatía...
El bullying no ocurre únicamente entre un niño y otro. También existe cuando se favorece al estudiante por su apariencia; cuando se rechaza al de piel oscura, al indígena, al que tiene un diagnóstico como TDAH, al que no cuenta con apoyo familiar, al que vive en abandono o simplemente al que presenta dificultades académicas.
Panamá necesita escuelas que enseñen matemáticas y ciencias, pero también respeto, compasión y humanidad. Combatir el bullying no es responsabilidad exclusiva del colegio: comienza en el hogar y nos corresponde a todos.