Editorial

EDITORIAL : El mundo debe reaccionar

15 de enero de 2026

La República Islámica de Irán se convirtió desde 1979, cuando los clérigos o ayatolás llegaron al poder, en uno de los factores de mayor desestabilización del mundo.

Está comprobado que las principales organizaciones terroristas y movimientos radicales han sido financiados, entrenados y armados por Irán, que ahora enfrenta masivas protestas que reclaman el fin de la dictadura, la violación a los derechos humanos, la falta de libertad y asesinatos.

Lo grave, en el actual momento, es el silencio de la comunidad internacional, que tiene hoy la oportunidad de apoyar la democratización de Irán y el regreso a la democracia y a un Estado que respete los derechos humanos, diferencias y la libertad.

Si un país y sus dirigentes se convierten en exportadores del terror, el mundo debe responder con contundencia.

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