EDITORIAL : La esperada reforma educativa
A los cambios que necesita la educación panameña no hay que darles tantas vueltas.
En un conjunto de normas que se deben aprobar hay que incluir la modernización de los planes de estudio, la reducción y optimización de los bachilleratos que se ofrecen, la acreditación de los maestros y profesores y la garantía de un uso autónomo de los presupuestos, por provincias y regiones.
Igualmente, se debe considerar el incremento de horas de clases y la introducción de la Inteligencia Artificial en los colegios y la enseñanza en inglés, desde el día uno, en las escuelas públicas, tal como ocurre en las privadas.
Si los involucrados caen en la trampa de diálogos interminables, no habrá reforma alguna. Los cambios urgentes están rezagados y los tiempos de la larga conversa, en vez se ser un proceso democrático, ha sido una excusa para no hacer nada.