EDITORIAL : Un grave daño

Ninguna huelga en el sector magisterial les hace bien a los estudiantes, en particular a los del sector público.
Desde 1990 y mucho más atrás, la paralización de las actividades académicas ha tenido un impacto negativo en la formación de los jóvenes.
Prueba de ello son los fracasos conocidos por miles de estudiantes en las pruebas de conocimientos para poder ingresar a las carreras que establecen filtros académicos.
Muy poco se ha avanzado en la modernización de los contenidos en un tiempo donde saber de tecnología e inteligencia artificial es fundamental para el proceso de enseñanza y aprendizaje.
El gremialismo se politizó y las demandas pasaron de tener mejores escuelas y programas de estudio a temas de carácter político o ideológico. Es hora de repensar las formas de protesta en la educación.