EDITORIAL : Violencia y derechos humanos
El país tiene la obligación de debatir y con profundidad. Cuando un ciudadano honesto es víctima de un acto de violencia criminal, los articuladores de los derechos humanos no se pronuncian; pero cuando creen que a los victimarios se les vulneran sus derechos emiten declaraciones y se pronuncian con mucho vigor.
La prioridad de los defensores de los derechos humanos deben ser los afectados. Cuando se venden drogas que consumen los jóvenes, se roba, asesina, o los derechos humanos tienen que ser los de los afectados.
Sin embargo, en Panamá pareciera que ese concepto y prioridad está al revés o en el último plano. La violencia, ejercida en todas sus formas, debe ser perseguida y condenada. Hay que defender a la gente honesta, una mayoría que es afectada por una minoría desajustada.