Educación privada, ¿entonces?
En medio de esta pandemia hay un tema que a todos nos preocupa. El futuro de nuestra educación y la falta de decisiones al respecto durante el proceso de suspensión de clases por causa de la pandemia; en especial, el área de los colegios privados.
Entiendo que estos planteles enfrentan una situación muy difícil y pareciera que en el cobro de las mensualidades hay una actitud inflexible. Los padres de familia tienen que pagar y punto. Y esto no es del todo correcto.
Es tanto como aplicar la ley del embudo. Hay colegios que han apelado a las clases a través de módulos, pero hay desconfianza en el sistema y la certeza o viabilidad en el mismo. Por ejemplo, Meduca realizó una supervisión y logró detectar que de 568 colegios, 256 no podrán seguir utilizando este sistema.
¿Razones? Los profesores no están capacitados, los estudiantes tenían demasiado material que no cumple con el proceso de enseñanza, los módulos no estaban alineados a los objetivos de cada asignatura y no existía una interrelación de forma simultánea entre profesor y estudiante.
Sumado a todo esto, hay 108 colegios cerrados. En fin, ¿qué se impone? Lo más lógico es que Meduca adopte una medida general, y que supongo ellos conocen. Los propios Educadores Independientes están sugiriendo extender el año escolar. Si no se hace, tendremos una educación coja y desgreñada.
Se debe suspender el “show” de una educación a distancia, donde salvo excepciones, no es otra cosa que una excusa para cobrar las mensualidades en detrimento de las ya golpeada finanzas de los acudientes.
No olvidemos el desastre que existe en este renglón y que comentáramos al inicio de este espacio. Algo tenemos que hacer. Cruzarnos de brazos sería irresponsable.
Es deber de las autoridades, entre ellas incluso ACODECO, enfrentar la situación. De por sí ya tenemos una educación que no es de las mejores, y “mirar los toros desde la barrera”, es caer en la complicidad.
Euclides M. Corro R.
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