La difícil vida de un artesano
Con la llegada de los días patrios, lo ideal sería que aquellos profesionales en la creación de artesanías y vestuarios tradicionales, alusivos a la cultura de nuestro país, pudieran vender sus trabajos y así poder subsistir con su trabajo.
Sin embargo, las circunstancias luego del terremoto del 9 de octubre, en particular la cancelación de festividades, desfiles y otras actividades, adicional a la aparición de productos fabricados en el extranjero, han elevado la dificultad en todos los sentidos.
Ser un emprendedor siempre resulta ser una subida cuesta arriba para quienes intentan vivir de este tipo de economía, pero aquellos que aparte de emprender, son exponentes de formas tradicionales de manufactura, corren el riesgo de tener que buscar otra forma de subsistir y por ende, abandonar la aplicación de un conocimiento heredado por muchas generaciones.
Como ciudadanos, debemos ser conscientes de nuestras raíces, y aunque la solidaridad para con nuestros paisanos en provincias centrales es importante, también lo es la generación de empleos y de actividades económicas que puedan ayudar a aliviar esta nueva lesión en el patrimonio económico, apoyando las actividades tradicionales y evitando el consumo de material tradicional creado en masa, yendo a favor de la artesanía y la manufactura tradicional.