Milan Kundera: la insoportable levedad del ser
La muerte de Milan Kundera a los 95 años de edad, en París (Francia), nos enfrenta al testimonio del escritor checoeslovaco que padeció la crisis de la ocupación soviética de su país y que hoy, en otro capítulo de los ricorsi de la historia, nos permite cotejar las semejanzas y diferencias entre lo que sucedió ayer y lo que ,en el presente, se repite en la agresión de la Federación de Rusia a Ucrania. Su famosa novela “ La insoportable levedad del ser”, que lo puso al borde del Premio Nobel de Literatura, reconstruye la historia de un médico checo que presenció la llegada de los tanques soviéticos que violentamente pusieron fin a la Primavera de Praga , reimplantando la dictadura comunista de Polonia, Hungría, Checoeslovaquia, los países bálticos, Rumania, Bulgaria, Alemania Oriental. Con un título que más parecía un tratado filosófico, Kundera rememoró cuán insoportable o intolerable fue la levedad del ser histórico, en otras palabras, la quiebra moral de los checos convertidos en colaboracionistas del régimen soviético , como, también, el coraje de los patriotas checos, fusilados , torturados, expulsados al extranjero como él. Al perder virtualmente la nacionalidad checa , Kundera se nacionalizó francés , sin perder la integridad étnica, intelectual, checa, históricamente occidental.
El ensayo de Kundera, “Un Occidente secuestrado” , rescata la relación profunda de la cultura checa con la ideología democrática, plurideológica, cristiana, que Dubckek intentó preservar del autoritarismo staliniano, hasta que, tras la liberación del totalitarismo de la URSS, Vaclav Havel, presidente de la república, reestructuró la tradición de la nación de los músicos y compositores Dvorak, Smetana, Novak, Janacek, Martinou, los escritores Kafka, Max Brod( panegirista de Kafka), Meyrink, Havel. El pensamiento de Kundera se inscribe en la honrosa tradición de los escritores de origen eslavo que se opusieron al despotismo de los zares en los siglos XVIII y XIX. En el ensayo “La inteligentsia rusa” de su libro”Pensadores rusos”, Isaiah Berlin observó:”Resulta difícil imaginar que la literatura rusa a mediados del siglo , y en particular las grandes novelas rusas hubiesen podido brotar sin la atmósfera específica que estos hombres crearon y fomentaron . Las obras de Turgenev, Tolstoi, Goncharov, Dostoievski, y también las novelas menores están imbuidas por un sentimiento de su propio tiempo , de éste o aquél, medio social e histórico en particular , y de su contenido ideológico , en grado aún mayor que las novelas “ sociales” de Occidente”.
Fruto de las decisiones avanzadas de Pedro el Grande fueron los grupos de jóvenes intelectuales que viajaron becados por aquel régimen zarista hacia países occidentales para que aprendieran otros idiomas y se empaparan del reformismo cultural imperante en Inglaterra, Alemania y Francia. Así se produjo la eclosión de personalidades como Alejandro Herzen, el más importante escritor político ruso del siglo XIX; el anarquista Mijail Bakunin, el crítico literario Vissarion Belinsky, entre otros. Catalina la Grande continuó la tendencia europeísta de Pedro, frustrada por los zares de la dinastía Romanov, renovada por el imperialismo soviético revivido por Putin y sus secuaces. Con sus novelas “La broma”, 1967,”Identidad”, 1977, “La inmortalidad”, 1988, “La insoportable levedad del ser” y otras obras
traducidas al catellano, Kundera se incorporó a la tradición crítica , otra vez, vulnerada por los políticos rusos de la era post-Gorbachov. * Abogado.