Una aventura que pudo contarles las vida
Eran las 2:30 p.m., de un martes de los años 1970, fue la época de una adolescencia inquieta e impulsiva, acompañada de travesuras insólitas. Vino a mi mente recuerdos de esos momentos, que solo ocurren cuando se está en una edad, que no se mide peligro. Bueno vamos a entrar en materia con esta narrativa.
Ese martes en horas de la mañana se procedió a desinstalar una de las puertas de la Iglesia San José, (altar de oro) en el Casco Antiguo.
Tony y lucho adolescentes de 16 o 17 años, estaban acechando que finalizará la remoción de la puerta lateral. Esperaron horas, la puerta confeccionada de una madera resistente y gruesa.
Los trabajadores cargan la pesada puerta, según nos narra Tony, la colocan cerca a la noria. La marea comenzó a subir con un fuerte aguaje, lo cual hace que la puerta flote. Tony y lucho, fanáticos del “Surf” y de la natación. No pierden tiempo y se suben a la puerta que avanza en medio del fuerte oleaje.
La gallada observa desde el malecón de la noria de Calle 9 San Felipe, y ven como estos dos amigos desafían el peligro. Se comenzó a indicar a Dios. Al pasar un rato ya la incertidumbre se apoderaba, del ambiente, sobre cual sería el final de Tony y Lucho.
Sin embargo, una patrullera de la Policía Nacional, abordo con unidades policiales de la marina los detienen mar adentro, para conocer detalles, porque pensaron que eran náufragos, y los hicieron desistir de esa aventura solo recibieron una reprimenda.