Cultura

Agua y frutas frescas, la base de una lonchera escolar saludable

Nutricionistas recomiendan a los padres enviar a sus hijos al colegio con una lonchera equilibrada para mantener la energía durante la jornada, mejorar la concentración y favorecer el aprendizaje durante todo el año escolar

02 de marzo de 2026

La alimentación tiene un impacto directo en el rendimiento escolar para los estudiantes. Especialistas en nutrición advierten que el exceso de azúcares y productos ultraprocesados pueden provocar falta de energía y recomiendan una lonchera balanceada.

La nutricionista dietista Dayris Conte, del Departamento de Salud Nutricional del Ministerio de Salud, explicó que la merienda debe aportar entre el 10% y 15% de las calorías diarias de un niño, lo que equivale a unas 150 a 200 calorías. Señaló que no se trata de prohibir alimentos, sino de promover el equilibrio y priorizar productos naturales.

Conte advirtió sobre el alto consumo de bebidas azucaradas y alimentos empaquetados, que suelen contener exceso de azúcar, sodio y grasas. En cambio, la doctora recomendó que el agua sea la principal bebida en la lonchera y aprovechar la variedad de frutas que ofrece el país para preparar jugos naturales sin azúcar añadida. También instó a los padres a revisar las etiquetas y la lista de ingredientes antes de comprar.

Por su parte, la también nutricionista clínica Ana Pérez destacó que la base para un buen rendimiento escolar es la calidad de la alimentación que se les ofrece a los hijos. Pérez señaló que, aunque muchos padres optan por meriendas rápidas por falta de tiempo, no siempre se eligen las mejores alternativas.

¿Qué debe incluir una lonchera?

Manzana, piña, sandía, guineo, maní, almendras o verduras como zanahorias baby, pepinos, tomates cherry o apio.

Huevo hervido, pechuga de pollo, atún, quesos frescos, tortilla asada, yuca o papas sancochadas.

Agua, pan integral, tortillas de maíz, avena, granola, galletas de arroz, yogur natural, leche para aportar calcio.

En los recreos cortos, enviar opciones como frutas, yogur o semillas; en las jornadas más largas, incluir proteínas como huevo, pollo o queso, acompañadas de carbohidratos sencillos. También, involucrar a los niños en la planificación de sus meriendas.

Una lonchera equilibrada debe tener frutas, carbohidratos y proteínas. Lo mejor es planificar los alimentos de la semana, motivar a los niños a preferir agua en lugar de bebidas azucaradas, asegurar los macronutrientes y recordar que debe tener porciones adecuadas.

“La organización previa es clave para evitar la improvisación, ya que puede afectar el rendimiento escolar como el estado de salud del estudiante”, Pérez.
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