Los secretos detrás de las ruinas de la Playita de Bique
Hoy Bique se mantiene como testimonio silencioso de las etapas de ocupación humana en Panamá Oeste y de una historia que espera protección y valoración
El área que hoy ocupa la Playita de Bique, en el corregimiento de Cerro Silvestre, distrito de Arraiján, fue escenario de asentamientos humanos desde tiempos precolombinos.
En este sitio se encuentran evidencias arqueológicas que indican la presencia de comunidades indígenas desde aproximadamente el año 500 d.C., sustentadas por hallazgos cerámicos del estilo Cubitá, característico entre los años 500 y 700 d.C.
Estos materiales guardan similitud con los encontrados en sitios como Playa Venado y Panamá Viejo.
Según el historiador Rommel Escarreola, la ubicación de Bique responde a una lógica común en los asentamientos antiguos de Panamá: la cercanía al mar. Explicó que tanto en la época prehispánica como colonial, la comunicación y el comercio se realizaban principalmente por vía marítima, ya que el tránsito terrestre por selva era prácticamente imposible.
Desde otra perspectiva, el historiador Bolívar Ceballos señaló que los asentamientos humanos suelen establecerse en lugares que ofrecían recursos esenciales como agua, alimento, abrigo y seguridad.
Por su parte, Vladimir Berrío, quien también es historiador, explicó que las ruinas de Bique corresponden a un conjunto construido y posiblemente vinculado a una hacienda colonial de “personas pudientes”.
“Estas haciendas podían ser autosuficientes y cumplir funciones agrícolas, ganaderas, pesqueras o comerciales, e incluso contar con capillas privadas y cementerios”, resaltó Berrío.
Los historiadores coincidieron en que a pesar de su relevancia histórica, las Ruinas de Bique aún no han sido declaradas como Monumento Histórico Nacional, lo que las mantiene muy vulnerables al deterioro.
ml | El área de las Ruinas de Bique ofrece un valioso acercamiento a la historia precolombina y colonial de Panamá Oeste. Además de su riqueza histórica, el entorno natural brinda un escenario propicio para el turismo cultural, la investigación académica y la educación patrimonial.