Vida nocturna entre el alza y cambios en el consumo
Empresarios piden reforzar la seguridad para impulsar la actividad nocturna
Consumidores aseguran que salir a cenar en un restaurante, ir de rumba o participar de una actividad nocturna, se ha vuelta costoso. Una salida puede costar como mínimo B/.50.00 por persona, incluso superar los B/. 300.00. Sin embargo, empresarios aseguran que todavía existen opciones económicas, dependiendo del establecimiento y su ubicación.
Pedro Acosta de la Unión Nacional de Consumidores y Usuarios de Panamá (Uncurepa), señaló que “la vida nocturna en Panamá se ha vuelto costosa después de la pandemia”.
Acosta agregó que “todo depende a qué ubicación vas, ya sea Vía Argentina, 5 de Mayo, Costa del Este, y si vas solo o acompañado. Será el costo de lo que gastes, desde B/.50.00 hasta lo más elevado”.
En tanto, Aramis Cornejo, vocero de la Asociación de Bares y Restaurantes (ARBYD), dijo que “el costo dependerá del establecimiento, la zona y la experiencia que se busque. No es lo mismo un consumo regular que una experiencia VIP, donde una botella puede superar los $200 o $300 por los servicios y beneficios adicionales”.
Cornejo comentó que “debemos entender que los establecimientos enfrentan mayores costos de insumos, licores, alimentos, energía, salarios, alquileres, seguridad y mantenimiento”.
El empresario agregó que “consideramos que ha cambiado el hábito de consumo”.
Dijo que “la situación económica del país, la falta de empleo en algunos sectores, el aumento del costo de vida, el combustible y otros gastos han llevado al consumidor a cuidar mucho más su presupuesto y, en algunos casos, a reducir la frecuencia de sus salidas”.
Por su parte, el economista Patricio Mosquera, dijo que “salir a cenar, tomar algo o ir a una discoteca puede representar hoy un gasto importante, y eso hace que el consumidor sea más selectivo. Pero no es únicamente un tema de precios”.
Mosquera agregó que “también estamos viendo un cambio en los hábitos de consumo, especialmente entre los más jóvenes. La evidencia internacional muestra una mayor preferencia por reuniones en casa, menor consumo de alcohol y nuevas formas de entretenimiento”.