Aseo: error tras error
Entre las entidades que más críticas reciben a diario está sin lugar a dudas la Autoridad de Aseo Urbano y Domiciliario (AAUD). Pareciera que no hay forma de lograr que sus responsables se alineen a los mejores intereses de la comunidad, que no sean otros que mantener en lo posible una ciudad limpia, sin acumulación de basura por todas partes. En los últimos años esto ha sido una misión imposible.
Se agrava más el problema cuando la impresión de muchos coincide en que se trata de una entidad donde los gobernantes colocan a amigos que no saben dónde colocar porque son casi “buenos para nada”, o simplemente para agradecer algún favor de campaña.
Tanto en el gobierno de Ricardo Martinelli (2009 -2014) como en el actual, se han adquirido cantidad de camiones, se ha incrementado la fuerza laboral, se ha aumentado el salario a los conductores, etc., etc., pero el resultado positivo no se percibe. Y cuando esto sucede y lo único que abundan son las excusas, simplemente estamos ante gente que no hace las cosas bien, ya sea por ineptitud o porque están en otras cosas.
Veo por ejemplo que en últimas fechas se adquirieron un montón de “tinacos grises” con una dimensión aproximada de dos metros de diámetro. Pudieran ser útiles si la basura se recogiera todos los días, pero como no es así, la mayoría están rebosantes de basura.
Sería bueno saber quién se encarga y bajo que conceptos, de realizar estas compras que no dudo de muchos miles de balboas invertidos, quizás hasta de millones de balboas pudiéramos estar hablando. Hay implícito un gran negocio para alguien, sin acusar directamente a nadie. ¿Se hizo una investigación de la cantidad de basura que se produce en los sitios donde se ubicaron? Creo que no.
El encargado de estos menesteres de seguro que decidió a “ojo de buen cubero”, ¡y punto! Otra pregunta: ¿El material es el adecuado para una manipulación o maltrato de esta clase? Mientras sigamos en manos de improvisados o se sigan improvisando las cosas, que es lo mismo, tendremos ese triste destino de estar en la zozobra de estar expuestos a epidemias y enfermedades que producen las alimañas que por cierto, son las únicas que viven un ambiente de felicidad entre tanta basura putrefacta. *El autor es periodista.