Opinión

Déjalos que crean

11 de mayo de 2026

Déjalos que crean que la caída te rompió, que el golpe fue demasiado fuerte y que de esa herida no volverías a levantarte. Déjalos imaginar que el silencio en el que entraste era derrota, cuando en realidad era reconstrucción. Hay batallas que no se anuncian, dolores que se enfrentan a puertas cerradas y renacimientos que suceden lejos de los aplausos.

La vida tiene la extraña costumbre de llevarnos al suelo para mostrarnos de qué estamos hechos. En la caída se rompen certezas, máscaras y compañías. Muchos observan desde lejos; algunos murmuran, otros disfrutan la escena, y no faltan quienes esconden las manos cuando más se necesitan.

Es allí donde uno aprende que no toda cercanía es compañía, ni toda palabra amable significa lealtad. Sin embargo, también en esos días oscuros nace la resiliencia. Surge callada, humilde, casi invisible. Se forma en las noches largas, en las lágrimas discretas, en el cansancio que no vence y en la voluntad de dar un paso más cuando todo pesa.

Levantarse no siempre luce heroico; a veces solo consiste en respirar hondo y continuar. No hace falta guardar rencor. El resentimiento ata al pasado y roba energía al porvenir. Basta recordar, comprender y tomar distancia.

Hay personas que enseñan más con su ausencia que otras con su presencia. Después de caer, uno vuelve distinto: más prudente, más fuerte, más despierto. Y entonces se sigue caminando sin ruido, sin anuncios, sin necesidad de demostrar nada. Déjalos que crean lo que quieran. Mientras imaginan tu final, tú ya aprendiste a empezar de nuevo.

* Docente.

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