Editorial

Ganar Tiempo

01 de agosto de 2019

Le decisión del Tribunall Supremo de Justicia (TSJ) de Venezuela de anular sus sentencias 155 y 156, relativas a la inmunidad parlamentaria y al cese de funciones del Congreso, de mayoría opositora, solo maquilla el golpe de estado institucional perpetrado por el régimen de Nicolás Maduro. De hecho, otras 50 sentencias del TSJ, proferidas contra el Legislativo desde la instalación de este, continúan en firme. Ante el reclamo unánime de la comunidad internacional y el riesgo de ver activada esta semana en su contra la Carta Democrática Interamericana, la dictadura de Caracas atraviesa en ese camino un paliativo que habrá de conseguirle, apenas, un respiro breve.

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