Quintas columnas de nuestros días
Miguel A. Espino Perigault
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Desde las primeras décadas del siglo pasado hasta pocos años después de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), la expresión “quinta columna” formó parte del lenguaje bélico y subversivo. Rodrigo Borja, (Diccionario Político) señala que “la expresión se usa para significar un elemento que conspira internamente contra la estabilidad o la seguridad del Estado, del gobierno… o de un proyecto político”. La expresión se atribuye al general español Emilio Mola cuando, en una locución radiofónica de 1936, se refirió al avance de sus tropas contra Madrid, durante la guerra civil española (1936-1939), liderada por el general Francisco Franco, contra el gobierno socialita en el poder. El general Mola señaló que, mientras sus tropas avanzaban hacia Madrid con cuatro columnas del ejército, existía, oculta en la ciudad, una quinta columna integrada por los simpatizantes de la sublevación, quienes le servían como espías, saboteadores y agentes que hoy llamaríamos terroristas. El término está en desuso. Sin embargo, el nombre puede atribuírsele, con toda propiedad, a las actividades ocultas, unas; abiertas, otras; pero engañosas todas, dirigidas y ejecutadas contra la sociedad democrática y sus valores por los partidarios activistas y compañeros de viaje de (servidores) de la ideología de género. La ideología tiene su propio lenguaje, más de significados que de palabras nuevas y actúa como todo un lenguaje terrorista. Sus columnas amenazadoras apuntan a la vida humana y la familia y sus derechos, entendidos a la luz de la Ley natural y la revelación. Es una amenaza como la del terrorismo sangriento político-religioso, cuyas quintacolumnas, conocidas y perseguidas, están bajo ataque para eliminarlas; lo que no sucede con las de género, sangrientas, también, por abortista, pero, ignoradas en silencio. La quinta columna de género actúa en la sombra, y sus activistas trabajan desde todos los campos, como defensores de derechos humanos; pero entendidos, éstos, en la perspectiva de género.
Algunos grupos enarbolan la enseña del arco iris sodomita. Y el frente conocido bajo el amparo de la democracia, la tolerancia y la no discriminación, son las sedes de los LGBT, la quinta columna moderna. Y esto es así porque, ni la sociedad civil, ni la sociedad política, tienen suficientes dirigentes capaces de percibir los signos de los tiempos y detener la quinta columna de nuestros tiempos.
*El autor es comunicador social.