¿El pulseo en la Asamblea Nacional genera violencia?
Desde la década de los 60 se han dado acalorados encuentros entre los diputados panameños tras desacuerdos



Discusiones acaloradas, mal manejo del discurso y poco control son algunas de las causas que han llevado a los diputados panameños a enfrentamientos que, en ocasiones, terminan en golpes, como sucedió esta semana con los parlamentarios Betserai Richards y Jairo Salazar.
Los registros documentados de riñas en la Asamblea Nacional destacan episodios como el de Guillermo Cochez (PDC) y Luis “Lucho” Gómez (PRD) en 1989. Incluso, historiadores señalan que en los años 60 se suscitaron situaciones violentas en el Órgano Legislativo, antes del golpe de Estado.
Pero, ¿cuál es el detonante de esta situación? La ingeniera Balbina Herrera, quien abofeteó al diputado Olmedo Guillén en 1995, asegura que es necesario mantener el control y tratar de llevar el debate con altura, pero reconoce que en ocasiones no se maneja bien el discurso y se cae en las ofensas.
“Una cosa es que yo sea capaz de argumentar con elementos válidos, pero otra es que tú faltes el respeto y saltes el límite. En mi caso con el diputado Guillén estábamos discutiendo la ley de amnistía, un tema álgido. Estábamos en el Salón Azul y él, de forma irónica, me dice: ‘Te lo dije, que no iban a avanzar; lo mejor que tienes que hacer es irte a tu casa a cuidar a tus hijos’”, revela Herrera.
Por su parte, el sociólogo Danilo Toro destaca que no se puede meter a todos los diputados que han reñido en el pleno “en un solo saco”, pues hay que enfocarse en los problemas que se están viviendo actualmente.
Para Toro, los conflictos se presentan en todos los parlamentos, en los coliseos, en las universidades; es algo humano. “El problema es cómo tú puedes entender la causa y los efectos. Cuando el conflicto forma parte de una actitud de amedrentamiento, tiene uno de sus niveles más peligrosos”, afirma.
En el contexto actual, el investigador y formador político Jaime Porcell expresa que “la sociedad panameña es muy violenta y que la Asamblea, influida por elementos de competencia, tal y como se está dando con la conformación de las comisiones, está empeñada en un pulseo que hace que la emoción domine sobre la razón; ese es el elemento básico y crítico en el control emocional”.
Porcell añade que existen diversos tipos de violencia social e institucional, y eso provoca que las personas se sientan despreciadas en las comisiones, lo que se percibe como una falta de equidad.